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En mi vida profesional he vivido dos transiciones tecnológicas en el mundo de la construcción y desarrollo de proyectos.
El primero fue iniciando mi carrera universitaria, era el año 1999, estudiaba en una escuela tecnológica donde aprendí Construcción Civil, allí nos enseñaban cómo hacer planos y detalles en papel, si a mano alzada. Al principio utilizamos un papel especial llamado papel milimetrado, hacíamos presupuestos y cuantificaciones en cuadernos y luego se llenaban planillas, también a mano, todo era manual.
Después llegó el tiempo de ir a la práctica profesional, allá en Venezuela se llama pasantías. Tuve la suerte de hacer mis prácticas en una de las obras de ingeniería más grandes del país en aquellos momentos, la construcción del Complejo Hidroeléctrico Uribante Caparo, en su tercer desarrollo.
Como todo buen estudiante fui con todas mis expectativas, con muchas ganas de aplicar todo lo aprendido en clases, en una gran obra, trabajaría con profesionales de alto nivel, de diferentes nacionalidades, en fin, todo un reto.
Al llegar el primer día, de lo que fue mi área de trabajo, fui observando detenidamente que todo era manual, una obra de millones de dólares, gestionada y documentada en planos a mano, con un batallón de dibujantes y técnicos actualizando cualquier cambio por mínimo que fuera (y eran miles a la semana), múltiples ingenierías, contratistas, inspectores, en fin, toneladas y toneladas de papel.
Un día llegó un ingeniero americano, a duras penas hablaba español, con una laptop y con un software de dibujo, todos quedaron fascinados, a la hora del almuerzo me le acerque y le pregunte que era ese software, me dijo, Autocad®; esto abrió mi curiosidad y a partir de ese día empecé a investigar, qué era, cómo funcionaba, dónde aplicaba; y así fue, descubrí el mundo del CAD, en ese tiempo me convencí que saber esta tecnología me haría más competitivo en mi ámbito de trabajo. Así que me capacité en AutoCAD® y me hice más eficiente, me adelante a mis competidores, los cuales no veían con muy buenos ojos esta transición por considerarla “costosa”, pero al final, todos se adaptaron, la premisa es: Te adaptas o no compites.
Luego con los años seguí mis estudios, ya no quería ser un técnico, quería ser ingeniero y así fue, terminando mi carrera de ingeniera, por esos de mediados del 2008, trabajaba en un oficina de arquitectura, se dedicaban a desarrollar proyectos y supervisar obras, yo trabajaba en ambos ámbitos, allí conocí mucha gente y vi que siempre necesitaban cálculos estructurales y diseños sanitarios, me interesa y tome en parte ese rumbo, realizaba mis proyectos fuera de la oficina y mi documentación en CAD, dedicaba un buen tiempo detallando, dibujando y dibujando, pero me parecía poco eficiente tener que desarrollar el análisis estructural en un software y luego documentar en otro, lo peor era cuando ocurrían los cambios, y eso era frecuente, cosas comunes como cuando comentaban - cambiaron la altura del entrepiso -. Eso tenía como consecuencia cambiar los planos de las escaleras, cambiar los planos de columnas, posiblemente la cimentación, en resumen dibujar y dibujar.
En esa búsqueda constante de optimizar los procesos, descubrí un curso. Se llamaba “Proyectos BIM con Autodesk®”, leí los temas y me interesó mucho, software como Autodesk® Revit® Structure®, Robot® Structural Analysis®, AutoCAD® Structural Detailing® y lo que más me interesó fue la palabra Interoperabilidad.
Termine el curso maravillado, yo no me preocupaba que cambiara el proyecto, los tres programas intercambiaban información y esta se actualizaba, mis planos, la documentación, las memorias, las cuantificaciones, los detalles, especificaciones, es decir todo mi trabajo coordinado y actualizado, sin el temor que se pudiera pasar algo, esto desapareció ya que todo está coordinado, en un modelo 3D con información de pre construcción. Además de esto, podía ir con este modelo a las juntas con propietarios y proyectistas y explicar por qué se tomaba alguna decisión que no les parecía, en fin, cambio mi vida profesional.
En el mundo del BIM se pensaba anteriormente que era dirigido a la arquitectura, hoy en día sabemos que cubre todos los ámbitos de un proyecto, cualquiera que sea su especialidad.
Es especialmente importante en la ingeniería estructural tomar decisiones acordes con los requerimientos del proyecto, no solo pensando en la eficiencia de la estructura, también aspectos como economía y funcionamiento son muy importantes, al trabajar en un modelo de pre construcción podemos abordar estos temas con total confiabilidad, además de poder compartir información constructiva con los demás actores involucrados en el proyecto, además poder tener toda la documentación sincronizada y acorde con lo que se está desarrollando es una gran ventaja, esto se traduce en proyectos más eficientes y confiables.
Usted que está leyendo este artículo puede llegar a un nivel de optimización que lo convierta en líder en el mercado, además de ser mucho más eficiente.
Les conté mi historia porque quería compartir cómo llegué al mundo del BIM y en qué me ayudó como ingeniero estructural, personas como usted que está leyendo esto es porque como yo, está en búsqueda de mejorar.
Mi experiencia desarrollando proyectos y procesos BIM en el enfoque de ingeniería le puede ayudar que su empresa vaya al siguiente nivel, su empresa puede ser líder en el mercado, no importa en qué parte el mundo se encuentre, le puedo ayudar a lograrlo, puedo llevarlo de la mano adaptando las necesidades de su empresa, su estructura y su presupuesto, le ayudaré a crecer y mejorar.
En futuros artículos les mostrare como los software de Autodesk pueden ayudar a optimizar sus trabajos y sus procesos.