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Cómo la “economía gig” puede solucionar la falta de mano de obra en la construcción

Hace tan solo 10 años, el paisaje urbano de Estados Unidos estaba salpicado por áreas carentes de todo transporte público: calles, barrios y regiones enteras cuyas opciones de movilidad no eran ni accesibles ni asequibles. No había ni un tren, ni un autobús; ni siquiera un taxi.

En aquellos años, el único medio para ir de un lugar a otro era el propio vehículo (si tenías uno, porque de lo contrario no era nada fácil acceder al trabajo, alimentación, atención médica y otros servicios imprescindibles). Después llegaron las primeras empresas que ponían en contacto a conductores con viajeros, cuyos servicios de transporte compartido basados en la tecnología y la economía gig han logrado solucionar los problemas de movilidad de cualquier lugar del país.
Las obras de construcción se parecen a la carretera de salida de los pueblos de antaño, donde los lugareños hacían autostop. La diferencia es que en la actualidad no escasean los vehículos, sino los trabajadores. De hecho, la Asociación General de Constructores de Estados Unidos (AGC, por sus siglas en inglés) ha informado este año de que 78 % de los empleadores del sector tienen problemas para encontrar suficiente personal. En consecuencia, las obras cuestan más tiempo y dinero.
Como ocurrió con el transporte, la tecnología está aportando soluciones muy interesantes. En un reciente comunicado de la AGC, su director económico, Ken Simonson, afirmaba: “A medida que crece la demanda y disminuye la disponibilidad de mano de obra cualificada, los contratistas se ven obligados a hacer más con menos; muchas empresas están invirtiendo en técnicas y sistemas para ahorrar en mano de obra”.
Sin embargo, el sector de la construcción todavía no ha sacado partido de la economía gig, que aprovecha las herramientas digitales para encontrar trabajadores autónomos que prestan servicios esporádicos. En inglés, el término gig se refiere a los ‘bolos’ de los artistas, a quienes se contrata para una única actuación. Si ha demostrado ser una opción eficaz en el transporte, ¿no podría ser útil también a las obras?
Peter Maglathlin es cofundador de Trade Hounds, una empresa emergente radicada en Boston que está elaborando una red profesional de trabajadores de la construcción: “Uno de los mayores problemas de este sector es que su mercado laboral es muy ineficiente. Por eso queremos digitalizar la mano de obra y facilitar todos esos datos a las empresas”.

Las ventajas del gig

Tradicionalmente, los constructores han contratado mano de obra temporal para cada proyecto, así que la situación actual no es tanto un cambio de paradigma como una evolución lógica.
Según explica Patrick Beharelle, director general de la empresa de mano de obra TrueBlue: “Podría decirse que la economía gig lleva décadas instalada en el sector de la construcción; lo único que ha cambiado es cómo se gestionan los contactos. Siempre hemos pensado que ofrecemos algo muy parecido a las actuaciones de los artistas”. Entre las filiales de TrueBlue se encuentra PeopleReady, una empresa estadounidense de mano de obra industrial con más de treinta años de historia.
Frente a los empleos a tiempo completo, estos servicios esporádicos presentan ventajas inherentes, principalmente la flexibilidad. “Incluso cuando la oferta de mano de obra es mayor, encontrar y contratar a la persona adecuada puede suponer mucho tiempo y dinero para las empresas ―expone Beharelle―. Los servicios esporádicos son una manera flexible de contar con el personal que necesitas en cada momento”.
Para algunas empresas, como Modern Cube Modular Homes (M3MOD), no se trata simplemente de un cambio de las reglas del juego, sino de la única posibilidad de seguir adelante con su objetivo de construir viviendas de lujo a partir de contenedores de mercancías reciclados y materiales recuperados de antiguos edificios en altura: “Para una start-up es materialmente imposible salir adelante con una plantilla numerosa a tiempo completo”, confiesa su fundador, Baron Christopher Hanson. La empresa, con sede en Carolina del Sur, necesita soldadores, electricistas, carpinteros, albañiles y montadores para dar forma a sus viviendas. Y añade: “Estos especialistas han podido colaborar con nosotros a tiempo parcial en función de las necesidades de los diferentes proyectos que estamos construyendo”.
Como apunta Beharelle, los trabajadores también salen ganando: “Cada vez es más frecuente gestionar la mano de obra como un proveedor más, cuyo coste tiende a ser variable y estar vinculado a las oscilaciones de la demanda y los ciclos del proyecto. Esta generalización de la mano de obra contingente multiplica las oportunidades de trabajo para los profesionales y les da flexibilidad para aceptar las ofertas que mejor se ajusten a lo que quieren”.

¿La app definitiva para la construcción?

Pero todavía hay un pequeño problema: encontrar trabajadores. Los profesionales de este gremio no suelen colgar su perfil en páginas impolutas como LinkedIn, ZipRecruiter o, en España, InfoJobs, así que Hanson todavía recurre a los bares y restaurantes locales donde suelen juntarse tras la jornada laboral. También deja cartas y tarjetas de visita o publica ofertas en anuncios clasificados, a la espera de que el boca a boca le ponga en contacto con el especialista que necesita. Aquí es donde surge la gran oportunidad. “El fundamento de la economía gig es congregar la oferta y la demanda y aprovechar la tecnología para asociarlas de una manera hipereficiente”, comenta Maglathlin. Esta “congregación” ya es habitual en servicios como alquileres vacacionales o reparaciones domésticas, así que Maglathlin y Beharelle están de acuerdo en que es el momento de la construcción.
En 2017, PeopleReady lanzó al mercado JobStack, una aplicación que pone en contacto a empleadores con profesionales para trabajos temporales y estacionales a la carta. Las empresas pueden publicar una oferta desde un teléfono inteligente, ver las respuestas de los trabajadores locales y seleccionar inmediatamente a los candidatos. También pueden puntuar la labor del operario y contar con él para nuevos encargos. Los interesados deben inscribirse en la sede local de PeopleReady y completar un proceso de incorporación que tiene muy presentes los principales retos de la economía gig en el sector de la construcción: la seguridad y la formación.
Beharelle advierte que es muy importante no perder de vista ciertos aspectos: “En este sector el principal escollo es asegurar las aptitudes del candidato y su capacitación en materia de seguridad. Un trabajador poco formado puede hacer que todo el proyecto se detenga; las consecuencias pueden ser gravísimas. Asegurarse de que el personal reúne las habilidades necesarias y que lleva los equipos de protección individual no es difícil, siempre que tengas experiencia en contratación y sigas un proceso riguroso que verifique estos puntos antes de firmar el contrato”.
Una vez aceptados, los trabajadores pueden encontrar en JobStack encargos que se adecúen a sus habilidades y ubicación. Pueden escoger el trabajo en función de su disponibilidad, comprobar los honorarios antes de aceptar una tarea y actualizar su perfil para acceder a nuevas oportunidades.
Para Trade Hounds, la búsqueda de profesionales necesita evolucionar. En lugar de moverse en el mercado de trabajo tradicional, están construyendo una red social.
“Los trabajadores de la construcción no van por ahí con el currículum de toda la vida ―apunta Maglathlin―. Tampoco son fanáticos del correo electrónico. Te cuentan lo que saben hacer con imágenes y prefieren comunicarse por mensajes de texto. Somos conscientes de esto, así que hemos creado una aplicación para el teléfono móvil donde los profesionales de todo el país forman una comunidad, muestran sus trabajos, establecen vínculos y van definiendo una identidad profesional digital”.
Cuando esta comunidad alcance una masa crítica se convertirá en una plataforma para que los empleadores encuentren con facilidad a las personas más capacitadas: “Si logras organizar una comunidad que se adapte al modo de comunicarse de los trabajadores y les proporcione una identidad profesional, obtendrás un espacio de relación que dé visibilidad a los profesionales y posibilite contactar con ellos”.
Todavía es muy pronto para saber si esta aplicación es la que finalmente “se lleva el gato al agua”, pero no hay duda de que alguna lo conseguirá. Así de segura se muestra la editora de $ideHusl, Kathy Kristof, quien investiga, analiza y evalúa más de 300 plataformas: “Estamos empezando a comprobar la eficacia de la economía gig en diversas profesiones y estoy convencida de que el modelo de Uber y Lyft terminará replicándose en la construcción. Aún tardará un poco, pero llegará”.



Artículo original en: https://www.autodesk.es/redshift/economia-gig/